Ya van dos días en París y hoy todavía no me creía que, estando allí, cruzando el puente que lleva de la majestuosa torre Eiffel hasta el trocadero, iba a pasar un año entero merodeando y conociendo los más insólitos y recónditos lugares de la ciudad del amor.
Una nueva etapa de mi vida que ha comenzado algo solitaria al principio pero poco a poco se irá llenando de gente y momentos inolvidables, estoy seguro. Se que me gusta mucho planear y pensar en el futuro, pero ahora más que nunca debo centrarme en el presente y vivir cada segundo como un regalo.
Sous le ciel de Paris...
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